Actividades de la vida diaria (AVD)

El ser humano es un ser activo por naturaleza que ocupa su tiempo en actividades encaminadas a responder sus necesidades y deseos.

Las personas se realizan a través de sus ocupaciones en interacción constante con el ambiente, de ahí la importancia de la realización de actividades que sean significativas y gratificantes para ellas. 

La salud y la ocupación están vinculadas porque la pérdida de salud disminuye la capacidad para comprometerse en la actividad.

En este caso deberemos de adaptar la actividad teniendo en cuenta las características individuales de cada caso, sus motivaciones, gustos e intereses.

Las actividades de la vida diaria (AVD) son un conjunto de tareas o conductas que una persona realiza de forma diaria y que le permiten vivir de forma autónoma e integrada en su entorno y cumplir su rol o roles dentro de la sociedad.

Varían entre las actividades que son más fundamentales para la supervivencia como la alimentación, hasta algunas tareas más complejas del autocuidado personal e independencia vital, como hacer la compra, cocinar o usar el teléfono. Así mismo todas las actividades relacionadas con el ocio, el tiempo libre y el esparcimiento, y aquellas relacionadas con el ámbito laboral.

Todas las personas realizan las AVD en un grado, forma e importancia que varía de un individuo a otro, con una gran influencia de su cultura.

 Planificar actividades de la vida diaria

Antes de planificar las actividades que vamos a realizar con la persona dependiente intentaremos definir y conocer las características de éstas: 

Tipo de actividades:

•  Actividades básicas de la vida diaria (ABVD)
•  Actividades instrumentales de la vida diaria (AIVD)
•  Actividades avanzadas de la vida diaria (AAVD)

Actividades básicas de la vida diaria (ABVD)

- Son universales
- Están ligadas a la supervivencia y condición humana, a las necesidades básicas de cada individuo.
- Están dirigidas a uno mismo
- Se realizan cotidianamente y de forma automática

Dentro de las ABVD se incluyen: 

-  Alimentación
-  Aseo
-  Baño
-  Control de esfínteres
-  Vestido
-  Movilidad personal
-  Sueño y descanso

Actividades instrumentales de la vida diaria (AIVD)

- Conllevan un mayor sesgo cultural 
- Están ligadas al entorno
- Son un medio para obtener o realizar otra acción 
- Suponen una mayor complejidad cognitiva y motriz e implican la interacción con el medio más inmediato.

Dentro de las AIVD se incluyen: 

-  Utilizar distintos sistemas de comunicación  (escribir, hablar por teléfono…)
-  Movilidad comunitaria (conducir, uso de medios de transporte)
-  Mantenimiento de la propia salud
-  Manejo de dinero (compras)
-  Establecimiento y cuidado del hogar 
-  Cuidado de otros
-  Uso de procedimientos de seguridad  
-  Respuesta ante emergencias.

Actividades avanzadas de la vida diaria (AAVD)

- No son indispensables para el mantenimiento de la independencia 
- Están en relación con el estilo de vida del sujeto. 
- Permiten al individuo desarrollar sus papeles dentro de la sociedad

Dentro de las AAVD se incluyen:

-  Educación
-  Trabajo
-  Ocio
-  Participación en grupos
-  Contactos sociales
-  Viajes 
-  Deportes

¿Por qué se afecta la realización de estas actividades?

Cada ocupación pone en juego una serie de habilidades o destrezas humanas fundamentales,  que son necesarias para la realización de las diferentes actividades la vida diaria. La imposibilidad de llevarlas a cabo por uno mismo, puede estar condicionado por un déficit cognitivo-conductual, tanto como por déficits motores.

La dificultad para llevar a cabo las actividades de la vida diaria está directamente relacionada con el grado de afectación de los componentes de ejecución. Veamos a continuación algunos de los déficits que podemos observar en personas en situación de dependencia:  

A nivel cognitivo:

Alteraciones en memoria, procesos atencionales, orientación de tiempo, espacio y persona, capacidad de aprendizaje, secuenciación de acciones, planificación y organización de tareas, capacidad de iniciar y finalizar una tarea…

A nivel psicopatológico:

Labilidad emocional, apatía, impulsividad, rigidez mental…

A nivel motor podemos observar: 

Aumento o disminución del tono muscular, pérdida de amplitud de movimientos, disminución de la fuerza, temblor, alteraciones de la sensibilidad…

Recomendaciones para mantener la autonomía de las personas en situación de dependencia

La persona debe ser estimulada para realizar las AVD de la forma más independiente posible. Por ello alentar a la persona en situación de dependencia a realizar la actividad por sí mismo debe ser prioritario. 

Es fundamental apoyar el nivel de ocupación de la persona teniendo en cuenta los problemas que aparecen en cada enfermedad y en cada fase de esta. 

Mantener el funcionamiento ocupacional es la mejor arma contra la inactividad, sedentarismo, sentimientos de inutilidad, alteración de conductas, desesperanza… Continuar realizando actividades en la medida que sea posible, contribuye a la orientación, establecimiento de rutinas, disminución de conductas disruptivas, fomentar el sentimiento de utilidad y conservar la identidad personal.

Con todo ello contribuiremos a mantener la independencia y en definitiva aumentar la calidad de vida, tanto de la persona en situación de dependencia como de sus cuidadores.

Veremos una serie de estrategias que nos pueden ayudar a mantener la autonomía, siempre dependiendo de las diferentes afectaciones a nivel cognitivo, psicopatológico y/o motor que podamos encontrar:

•  Simplificar y secuenciar las tareas: Facilitan la realización de la actividad y proporcionan mayor confort y comodidad al afectado y a los cuidadores. Permiten conservar la energía y establecen prioridades en el día a día, con períodos de descanso y evitando tareas repetitivas. 

•  Mantenimiento de un posicionamiento adecuado: Mejora la funcionalidad de los brazos y compensa la falta de fuerza de movimientos en contra de la gravedad.

•  Dispositivos de apoyo: Conjunto de recursos de ayuda que facilitan la realización de la actividad, disminuyendo la carga y los requerimientos físicos para realizarla. 

•  Modificación del entorno: adaptando los diferentes espacios en función de las necesidades y el grado de deterioro.

•  Colaboración de la persona: Si la persona en situación de dependencia no es capaz de realizar la tarea de forma autónoma, siempre que sea posible, debemos facilitar el acceso a las tareas que sí es capaz de hacer, aunque tarde más tiempo del habitual. Para ello, podemos ofrecerle apoyo verbal o pequeñas instrucciones.

Ocio y tiempo libre

Tanto las personas con discapacidad como sus cuidadores deben conocer que existen recursos que pueden seguir dando continuidad a su recuperación y que fomenten el ocio y las actividades de esparcimiento. 

Es importante entender y aprender a disfrutar del tiempo libre como medio para sentirse mejor, prevenir enfermedades, aumentar la creatividad y proporcionar una mejor calidad de vida.

Para ello debemos aprender a organizar el tiempo libre de forma adecuada para que resulte provechoso.

Conlleva mayor beneficio si las actividades de ocio se comparten con otras personas, ya sean familiares, amigos, compañeros, etc…

Algunas de las actividades que se pueden tener en cuenta:

-  Realización de ejercicio físico o deporte, adaptado y en consonancia a las características de cada persona. Aporta una mejora de la salud y de la calidad de vida. Ayuda a retrasar la aparición de enfermedades y evitar el sobrepeso.
-  Realización de alguna actividad mental, lectura de libros, crucigramas, sopas de letras… 
-  Acudir a talleres que organicen en la comunidad: taller de pintura, de teatro, de manualidades, música, fotografía…
-  Conocer otros lugares a través de excursiones y vacaciones

Recomendaciones generales para los cuidadores

  • -  Mantener un horario y rutina constantes que permita automatizar las tareas.
  • -  Realizar una secuencia de pasos simples y constantes para la realización de AVD.
  • -  Mantener la regularidad del ciclo sueño-vigilia.
  • -  Establecer un entorno seguro, estable, sencillo, facilitador, orientador y adaptado.
  • -  No sobreproteger en exceso, estimular al máximo su autonomía.
  • -  Adaptar cada tarea gradualmente en función del deterioro de la enfermedad.
  • -  No proporcionar ayudas o apoyos que no necesiten por el tipo o fase de la enfermedad
  • -  Estimular y mantener capacidades conservadas del individuo.
  • -  Estimulación de aspectos cognitivos de la persona.
  • -  Simplificar al máximo las tareas para permitir la participación de la persona, dando si es necesario, instrucciones de forma oral para cada uno de los pasos.
  • -  Estimular el habla y cualquier comunicación con el exterior. Emitir enunciados sencillos, claros y audibles
  • -  Mantener orientación temporal, espacial y de persona.
  • -  Respetar intimidad y preferencias
  • -  Dar tiempos de tranquilidad y relajación tanto para el cuidador como para la persona con discapacidad.
  • -  Realizar actividad física adaptada tan frecuente como sea posible.
  • -  Buscar y realizar actividades de ocio y tiempo libre más motivadoras y participativas para el usuario.
  • -  Estar en contacto con asociaciones o centros para personas con discapacidad, que puedan proporcionar asesoramiento en las diferentes etapas.
  • -  Ser flexibles y pacientes.

 

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