Fomento de la autoestima

Todos hemos oído la palabra autoestima en alguna ocasión y muchas veces la hemos utilizado para explicar lo que nos ocurre y lo que les sucede a los demás. Pero, ¿qué es exactamente la autoestima?, ¿es un rasgo estable de la personalidad o se puede modificar?

La autoestima es el valor que le damos a la imagen que tenemos de nosotros mismos. En otras palabras: es el cariño que nos tenemos por ser como somos.

Quererse tal y como uno es, nos da tanta tranquilidad que nos sentimos más seguros para iniciar cambios, enfrentarnos a dificultades, relacionarnos con los demás. 

En las situaciones de personas con discapacidad desde el nacimiento es necesario tomar conciencia de que tener cualquier tipo de discapacidad o diferencia puede provocar sentimientos de enfado, pérdida, tristeza. Ya de niño, la conciencia de su diferencia en habilidades y oportunidades cuando se le compara con el resto de los compañeros y hermanos aumentará cuando es integrado en las clases y situaciones comunitarias comunes a todos.

Conforme se hace adolescente y adulto, puede hacerse aún más consciente de sus discrepancias en habilidades y oportunidades. Por ejemplo, cuando es niño puede jugar en el mismo patio, ir a la misma escuela del barrio y estar en la misma clase que los demás niños de la vecindad. Más adelante, irán apareciendo diferencias en las actividades compartidas con los compañeros sin discapacidad; y la diferencia será más acusada cuando los demás aprendan a conducir, empiecen a tener citas, ir a la universidad, casarse, tener una carrera, un trabajo…

En el caso en el que a una persona le sobreviene una discapacidad  no podrá estar orgullosa de sí mismas si no aceptan que la tienen. Esa aceptación va a aumentar la utilización y el desarrollo de sus propias capacidades y habilidades, y fomentar la defensa y promoción de sus propios derechos y necesidades. Este proceso se complica en aquellas personas que viven un proceso degenerativo de su enfermedad ya que afecta la identidad y en ocasiones la autoimagen y puede reducir la sensación de control y seguridad, aumentando la dependencia y sentimientos de incapacidad.

La Autoestima, ¿significa que todo nos va bien? 

Incluso las personas que viven circunstancias muy difíciles pueden tener un buen nivel de autoestima. ¿Por qué? Porque la autoestima es una percepción, es decir, es algo subjetivo.

Si cuando me van mal las cosas pienso que soy un inútil y que no valgo para nada, no estoy haciendo que las cosas sean diferentes. Tan sólo consigo hacerme daño, alimentar la desesperanza y la desilusión.

Una autoestima positiva no es una distorsión de lo que soy. Para tener una autoestima positiva no es necesario que seamos 'perfectos' (nadie lo es). Cada uno de nosotros es consciente de sus cualidades y defectos y quererse, tener una buena autoestima, implica aceptarse con todas esas cosas. 

Cuando nuestra autoestima es negativa, nuestra mente nos está jugando una mala pasada, ya que se centra en aquellos defectos personales y deja de lado todo lo bueno que somos y podemos llegar a ser. 

Por otro lado, cuanto más confíes en tu capacidad para hacer frente a las distintas situaciones, más probable es que puedas superarlas y conseguir lo que deseas. 

¿Se puede modificar la Autoestima? 

Es cierto que en nosotros existe una tendencia o predisposición a vernos a nosotros mismos y lo que nos rodea de una manera determinada, pero también es cierto que esta imagen se puede transformar, aunque sea mínimamente. 

A continuación daremos algunas pautas y pistas para conocer mejor nuestra autoestima y valorar si podemos hacer algo, cada uno de nosotros (sin nuestro trabajo personal no será posible) para mejorarla.

Los enemigos de la autoestima

Vamos a seguir conociéndonos y descubriendo aquellos obstáculos de una autoestima positiva. Por ejemplo, en muchas ocasiones nos resulta violento o inadecuado hablar de nuestras capacidades. 

Muchas personas creen que son poco humildes si dicen lo bien que hacen las cosas y optan por hablar sólo de sus defectos. Otras veces, no nos parece apropiado hablar de nosotros mismos y dejamos que sean los demás los que adquieran más protagonismo en nuestra vida.

¿Por qué somos así? Fundamentalmente por las experiencias que hemos vivido a lo largo de nuestra vida, por los comentarios que hemos ido recibiendo, por la educación, etc.

Hoy somos así, pero eso no significa que tengamos que seguir siendo como somos. Igual que a veces sentimos que la vida nos ha hecho perder la ilusión por las cosas o la confianza en nosotros mismos, igual que hemos cambiado perdiendo valores importantes, también podemos cambiar empezando a recuperarlos.

El cambio es posible, aunque ahora no te lo parezca. Si tú cambias y te pareces más a como deseas ser, tu autoestima mejorará.

Además, si las circunstancias nos determinan en parte, también nuestra autoestima determina lo que nos sucede. Por ejemplo, imaginemos a una persona que tiene que enfrentarse a un examen.

Si esa persona considera que no va a aprobar, posiblemente cuando se ponga a estudiar el examen se encuentre desmotivada, sin ganas y su rendimiento será muy malo. Y lo más probable es que suspenda el examen.

Ahora bien, si la misma persona confía en sus posibilidades, si tiene esperanzas de aprobar, lo más seguro es que se pondrá a estudiar con más ánimo y su rendimiento será mucho mejor.

De ahí que sean muy importantes aquellas cosas que nos decimos a nosotros mismos. Se trata de un AUTODIÁLOGO INTERNO que continuamente está funcionando en nosotros. Son los comentarios que nos vamos diciendo sobre cómo somos y cómo nos van a salir las cosas. 

Casi sin darnos cuenta nos enviamos mensajes, no siempre muy positivos, que nos hacen sentirnos de una determinada manera.

La culpa, obstáculo para la Autoestima

Nos sentimos culpables de muchas formas y en varias ocasiones: cuando hemos hecho algo mal o hemos dejado de hacer lo que debíamos. En ese momento queda afectada nuestra autoestima, así como cuando tratamos de racionalizar o justificar nuestra conducta o nos ponemos a la defensiva en actitud combativa.

En lugar de lamentarnos y culpabilizarnos por acciones u omisiones indebidas, hemos de aprovechar nuestros errores para aprender y no repetir las mismas equivocaciones en el futuro.

La autoestima nos ayuda a lograr un concepto positivo y resistente de nosotros mismos y a mantenerlo más allá de la aprobación o desaprobación de los demás y de nuestras habilidades y aptitudes o falta de ellas. 

Recuerda que cada vez que te culpas o condenas a ti mismo, estás condenándote al fracaso. Por paradójico que parezca, culparse es justificarse y renunciar a corregir los errores de inmediato y a pasar a la acción, a la eficacia.

El 'Debería', otro impedimento

En el diálogo que mantenemos con nosotros mismos suelen aparecer, con mucha frecuencia, frases que tienen la siguiente estructura: YO DEBERÍA hacer tal cosa, ser de este modo, pensar de otra forma...

Algunas de estas frases nos ayudan a organizar nuestra vida y a conseguir aquello que deseamos, pero la mayoría de las veces se convierten en obstáculos ya que nos pesan, son ideales a los que, hagamos lo que hagamos, nunca podemos acceder.

Fíjate en los 'debería' de una persona imaginaria

-  Debería hacer felices a todas las personas que me rodean. 
-  Debería estar tranquila aunque las cosas me van mal. 
-  Yo nunca debería cometer errores. 
-  Yo debería ser la perfecta esposa, amiga, madre, profesional...

¿Crees que alguien humano puede conseguir todo lo que hay en estos 'debería'? Lógicamente no. Los 'debería' están relacionados con el mundo de valores, con el sentido personal del bien y del mal. Si uno no vive de acuerdo con esos valores se considera malvado y maligno. 

Este tipo de pensamientos nos hacen sentirnos culpables por no ser como 'deberíamos'. Estos deberes insanos no tienen en cuenta nuestras necesidades, sino que son rígidos, no son realistas, no parten de lo que la persona es, sino que le imponen lo que tiene que ser. 

En nuestra vida hay 'deberías' sanos y otros que no lo son tanto. Veamos en qué se diferencian:

 Valores sanos 

-  Flexibles. 
-  Se poseen, no se heredan. 
-  Realistas, basados en consecuencias. 
-  Fomentan la vida. 
-  Reconocen las necesidades y sentimientos.

 Valores insanos 

-  Rígidos, globales. 
-  No se cuestionan. 
-  No son realistas. 
-  Restringen la vida. 
-  Ignoran necesidades y sentimientos.

Seguramente que en nuestra vida existen algunos 'deberías insanos' que nos obstaculizan y se convierten en una pesada carga que nos hace sentir mal. 

-  Vamos a pensar por unos minutos en aquellos 'deberías insanos' que hemos descubierto en nuestra vida y los vamos a anotar en un papel. 

-  Ahora vamos a aprender a modificar estos pensamientos para evitar que sigan siendo esa pesada carga que nos inmoviliza y hace daño.

Tu autoestima y los demás

Ya hemos visto que los sentimiento de culpa, los 'debería' y otros muchos obstáculos de nuestra autoestima son el resultado de nuestras relaciones con los demás y de cómo nosotros las hemos percibido. 

Es decir, no sólo influye el cómo los demás se hayan portado con nosotros y lo que nos hayan dicho, también influye la importancia que nosotros demos a los comentarios de los demás.

Cuando somos niños no podemos controlar nuestros sentimientos y es normal que un niño que haya crecido rodeado de expresiones negativas sobre su valía personal, termine convencido de que es un inútil y que no sirve para nada.

Es posible que este haya sido nuestro caso y que ahora nos cueste empezar a querernos. Pero contamos con una ventaja: y es que ahora conocemos cómo funciona nuestra autoestima y qué cosas podemos hacer para transformar nuestros sentimientos y pensamientos para que sean más positivos.

Si lo que los demás dicen sobre nosotros puede fortalecer o no nuestra autoestima, está claro que también lo que nosotros digamos sobre los demás puede ayudar a fortalecer la de los otros. En este sentido, nos convertimos en agentes de autoestima positiva cuando favorecemos que los que demás potencien sus cualidades y aprendan a quererse.

Cambio en actitudes y pensamientos

•  Vivir el presente: Disfrutar de lo que se tiene y no sufrir por lo que se pueda perder.

•  Medir la vida en términos de calidad, no de cantidad: Intentar ver la vida en profundidad, “a lo ancho, lo alto y lo largo, y no solo a lo largo, por los metros recorridos”.

•  Buscar soluciones: Aunque no pueda elegir las circunstancias que este viviendo, sí puede elegir cómo responder ante ellas.

•  Cuidarse: Descansar, alimentarse adecuadamente.

•  Distraerse: Realizar actividades que le apetezca y que no le supongan un gran esfuerzo.

•  Buscar información: Consultar a los profesionales todas las dudas que tenga respecto al proceso de la discapacidad y sobre cómo controlar todas las molestias derivadas de la misma.

•  Evitar que la discapacidad no sea el centro de su vida: Se puede seguir trabajando, haciendo actividades que nos gusten y teniendo momentos felices y positivos.

•  Búsqueda de apoyo en asociaciones y grupos de ayuda mutua que ofrecen información y herramientas para sacar el máximo partido a la vida con las limitaciones a las que pueden verse sometidos.

EJERCICIOS PRÁCTICOS

Ordena tus cualidades

Vamos a empezar por describirnos a nosotros mismos. Puedes hacerlo fijándote en lo que los demás te han ido diciendo acerca de ti, pero, y sobre todo, en aquellas cosas que tú has descubierto de ti mismo.

Te proponemos una serie de características que quizás puedan ayudarte o darte pistas sobre cómo eres tú. No tienes que basarte únicamente en ella, sino que puedes utilizar todas aquellas palabras que te definan a ti: alegre, con capacidad para la amistad,  generoso,  testarudo, valiente, simpático,  humilde,  atractivo,  orgulloso,  temperamental, observador, educado, inteligente,  sensible,  estudioso,  perseverante,  con interés hacia los demás, con sentido del humor,  arisco, comprensivo,  estable, confiable, sencillo,  complicado, con capacidad de escuchar, agradable, divertido,  apasionado,  aburrido,  maduro, con voz potente, alto,  cuidadoso,  optimista, eficiente, hábil,  independiente,  detallista,  creativo, con ganas de hacer cosas, con interés hacia la naturaleza,  perfeccionista…

¿Cómo soy yo? Haz una descripción lo más detallada posible

-  Ahora intenta ordenarlas en las siguientes categorías (es decir, si has dicho que eras alto, ponlo dentro de cualidades físicas o, si eres estudioso, ponlo con rendimiento académico, etc.).
-  Cualidades físicas y aceptación del propio cuerpo. 
-  Cualidades de personalidad. 
-  Aspectos sociales: país de procedencia, trabajo que se realiza... 
-  Relaciones con los demás. 
-  En función de creencias y valores. 
-  Rendimiento académico o laboral. 
-  Ejecución de tareas cotidianas. 
-  Funcionamiento mental. 
-  Sexualidad 
-  Otras: ....

Comentario

Fíjate en lo que ha pasado. Posiblemente te hayas centrado en alguna categoría y hayas dejado de lado otras o sólo hayas 'hablado' de las cosas malas que hay en ti. ¿Por qué ocurre esto?.

En general porque somos demasiado exigentes con nosotros mismos y recalcamos nuestros defectos, o nos centramos en aquello que se nos da bien y dejamos otras áreas que nos cuesta más aceptar (por ejemplo, no hablamos de nuestro cuerpo porque hay cosas que no nos gustan...).

Todo esto es normal, pero si queremos llegar a querernos de verdad, debemos ser conscientes de que somos una persona única a irrepetible por ser como somos y que lo más sano e inteligente es aprender a querernos. Ahora bien, esto es un ideal y es normal que cueste esfuerzo. 

No hay que agobiarse si hay cosas que nos cueste aceptar, o áreas de nuestra vida en que nuestra autoestima sea menor. 

Si te sientes seguro y con una buena autoestima, por ejemplo, en tu rendimiento laboral, te sentirás lo suficientemente seguro como para enfrentarte a aquellas áreas de tu vida que te cuesta más aceptar. Una buena autoestima en un área influirá en las otras.

Aprende a ser flexible contigo mismo

Es cierto que no siempre los podemos eliminar los pensamientos negativos, y quizás no tenga sentido, pero sí podemos hacer cosas para transformarlos, flexibilizarlos, compartir responsabilidades con otros, etc.

Las siguientes pautas nos ayudarán a hacerlo:

-  Fíjate en tu lenguaje. No tiene sentido utilizar expresiones como: todo, siempre, nunca, totalmente, perfecto, etc. ¿Por qué? Porque la vida no está hecha de absolutos, sino que existen matices. Marcarnos como objetivo algo que humanamente no se puede conseguir carece de sentido. Cambia estas expresiones por: 'me gustaría', 'quiero', etc. 
-  Deja de lado los conceptos de bien y mal e intenta ver cómo se adaptan a la persona. 
-  Pregúntate si la regla (el 'debería' que te has impuesto) tiene sentido para ti en estos momentos, si se adapta a tus necesidades, deseos, posibilidades...
-  Pregúntate si ese debería entra realmente dentro de lo que tú puedes hacer o si está en función de lo que deseen o hagan otros. Hay cosas que no dependen de ti. 

La persona de nuestro ejemplo, podría transformar y ser más flexible con sus 'debería' de la siguiente manera:

-  Debería hacer felices a todas las personas que me rodean - Quiero contribuir, en la medida que pueda, a la felicidad de los demás.
-  Debería estar tranquila aunque las cosas me van mal - Es bueno que mantenga la calma, pero no pasa nada si me pongo nerviosa cuando las cosas me van mal; es algo completamente normal. 
-  Yo nunca debería cometer errores - Quiero hacer bien mi trabajo, pero soy humano y puedo cometer errores. 
-  Yo debería ser la perfecta esposa, amiga, madre, profesional... - Me gustaría ser una buena persona con todos los que me rodean.
-  Ahora, transforma tus 'debería' 

Contagia tu autoestima

Con la siguiente actividad te animo a que participes en el desarrollo de la autoestima de los demás. Reflexiona sobre las relación que mantienes con las personas más significativas en tu vida y descubre en qué medida estás contribuyendo a que se sienta segura de sí mismo.

A lo mejor te das cuenta de que apenas le prestas atención cuando hace las cosas bien y que siempre le estás recordando algún pequeño fracaso. Intenta descubrir de qué manera puedes demostrarle que sigues confiando en él/ella y ponte en marcha para llevarlo a la práctica. 

No se trata de que vayas por ahí agasajando a todo el mundo, pero sí que hagas lo posible para evitar que tus comentarios o actuaciones destruyan la autoestima de los demás. 

Cuestionario de Actitudes

De las frases que van a continuación, algunas describen probablemente situaciones o estados que a usted le ocurren con frecuencia, otras, por el contrario situaciones que nada tienen que ver con usted. Señale a continuación cuáles de ellas "le describen a usted" con una cierta aproximación, y cuáles "no tienen nada que ver con usted". Conteste a todas las preguntas, y, por favor, hágalo con cierta rapidez.

 

Me describe 
aproximadamente

Nada tiene que ver conmigo o muy poco.

1. Más de una vez he deseado
ser otra persona.

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2. Me cuesta mucho 
hablar ante un grupo.

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3. Hay muchas cosas en mí mismo
que cambiaría si pudiera.

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4. Tomar decisiones no es algo
que me cueste.

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5. Conmigo se divierte uno mucho.

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6. En casa me enfado a menudo.

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7. Me cuesta mucho acostumbrarme
a algo nuevo.

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8. Soy una persona popular 
entre la gente de mi edad.

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9. Mi familia espera demasiado de mí.

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10. En casa se respetan bastante 
mis sentimientos.

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11. Suelo ceder con bastante facilidad.

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12. No es nada fácil ser yo.

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13. En mi vida todo está muy embarullado.

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14. La gente suele secundar mis ideas.

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15 No tengo muy buena opinión de mi mismo.

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16. Hay muchas ocasiones en las que me gustaría dejar mi casa.

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17. A menudo me siento harto del trabajo que realizo.

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18. Soy más feo que el común de los mortales.

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19. Si tengo algo que decir, normalmente lo digo.

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20. Mi familia me comprende.

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21. Casi todo el mundo que conozco cae mejor que yo a los demás.

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22. Me siento presionado por mi familia.

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23. Cuando hago algo, frecuentemente me desanimo.

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24. Las cosas no suelen preocuparme mucho.

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25. No soy una persona muy de fiar.

 MI DECLARACIÓN DE AUTOESTIMA

Yo soy yo... En todo el mundo, no hay alguien que sea igual que yo. Hay personas que tienen algunas partes semejantes a las mías, pero nadie es exactamente como yo. Por lo tanto, todo lo que provenga de mí es auténticamente mío, porque yo así lo decido. Soy dueña de todo lo que hay de mí: de mi cuerpo, incluyendo todo lo que hace; de mi mente, incluyendo todos sus pensamientos e ideas; de mis ojos, incluyendo las imágenes que contemplan; de mis sentimientos, cualesquiera que sean, de mi ira, mi alegría, mi frustración, mi amor, mi desencanto, mis emociones; de mi boca y de todas las palabras que emita: amables, dulces, ásperas, correctas o incorrectas; de mi voz , sea fuerte o suave y de todos mis actos dirigidos a otros y a mí misma.Soy dueña de mis fantasías, de mis sueños, de mis esperanzas y de mis temores.Soy dueña de todos mis triunfos y fracasos y de todos mis éxitos y errores.Como soy dueña de todo lo que hay en mí, puedo conocerme íntimamente. Al hacerlo, puedo amar y ser amistosa conmigo misma en todas partes. Así, puedo hacer posible que todo mi ser trabaje en mi beneficio. ¡Súmate a la declaración de autoestima! Reconozco que existen aspectos míos que me intrigan, y otros que desconozco. Pero mientras sea amistosa y amorosa conmigo, puedo buscar con valor y esperanza las soluciones a estas interrogantes y los medios para descubrir cada vez más acerca de mí misma. Como quiera que parezca y suene, cualquier cosa que diga y haga, y cualquier cosa que piense y sienta en determinado momento, seguiré siendo yo. Esto es auténtico y representa lo que soy en ese momento. Cuando más tarde analice cómo parecía o sonaba lo que dije o hice, y cómo pensé y sentí, algunas partes podrán parecer inadecuadas y podré desechar aquello que considere no adecuado y conservar lo que sí sea, e inventar algo nuevo para lo que haya descartado Puedo ver, escuchar, sentir, pensar, decir y hacer. Tengo los medios para sobrevivir, para estar unido a los demás, para ser productiva y encontrar el sentido de la vida y el orden en el mundo de las personas y de las cosas que están fuera de mí. Me pertenezco, y por lo tanto, puedo construirme. Yo soy yo, y estoy bien...

Virginia satir

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