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Sacar fuerzas cuando uno no las tiene

Autoestima

“En lo profundo del invierno, finalmente aprendí que dentro de mí existe un verano invencible” (Albert Camus)

“Vive tu vida como si subieras a una montaña. De vez en cuando mira a tu alrededor y admira las cosas bellas en el camino. Sube despacio, firme y disfruta cada momento hasta llegar a la cumbre”. (Harold V. Melchert)

Cambios en el cuidador

 La dedicación en las tareas del cuidado por parte del cuidador, puede producir consecuencias en la salud física y psíquica.

En general, se experimenta una sensación generalizada de cansancio, una percepción global de mala salud y un desgaste físico. En todos los casos se refieren problemas emocionales en distintos grados como frustración, impotencia, desánimo y ansiedad.

Todas las relaciones que tiene el cuidador sufren un menoscabo después de un período largo de cuidados, aparecen conflictos familiares y personales traducidos en sentimientos de culpabilidad, el cuidado se siente como una carga que quita tiempo para las relaciones conyugales, filiales y sociales.

Los cuidadores se sienten sin libertad de movimientos, añoran tiempo para ellos mismos, el hogar familiar se transforma y refieren perdida de privacidad e intimidad, para el cuidador, para la persona dependiente y para el resto de la familia. Todas las relaciones se alteran.

También refieren dificultades económicas, aumentan los gastos a consecuencia del cuidado y, en ocasiones, disminuyen los ingresos al abandonar el mercado de trabajo por parte del cuidador

Cuidar puede ser estresante, especialmente cuando se vive como una carga, pero también puede ser una oportunidad para incrementar las relaciones familiares entre hijos y padres y un reto, ya que se puede encontrar satisfacción en esta actividad., encontrado en su labor de cuidar: la satisfacción personal que produce el afecto que dan y el que reciben en ocasiones, por parte del agradecimiento de la persona cuidada.

En el proceso de cuidado se descubren virtudes y se adquieren habilidades y destrezas que no se poseía, al tener que enfrentarse a situaciones nuevas que exigen una respuesta inmediata.

El sentimiento que mejor define la experiencia de cuidar es el de la ambivalencia emocional, calificamos así los dilemas de conciencia que se experimenta al asumir el cuidado. No todos los cuidadores desean cuidar, ni están preparados para ello, pero, en muchas ocasiones, es difícil negarse ni pueden hacerlo, se asume con gran coste personal el “debe ser” normativo y se realiza con cariño y afecto a la vez.

La creencia de que las personas dependientes se encuentran mejor atendidas en la familia sólo podemos seguir manteniéndola si en la misma medida tenemos unos servicios de calidad, con un personal formado que sirva de soporte y complemente la función de los cuidados familiares.

Es por lo los servicios de ayuda a las familias que cuidan son de suma importancia.

En este sentido la Ley de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las Personas Dependientes con la que el Gobierno pretende universalizar el derecho de toda persona dependiente a recibir asistencia gratuita del Estado, desarrollando adecuadamente el “programa integral de atención personalizada” para que cada situación sea abordada de la forma más adecuada, integrando las prestaciones económicas con servicios sociales y profesionales que aborden cuestiones más amplias en el ámbito de la convivencia familiar y social, que suponga un apoyo y sustente los cuidados proporcionados por los cuidadores durante todo el proceso, además de vincular y coordinar los sistemas sanitario y social ya existentes.

Los cuidadores seguirán existiendo en el futuro, lo que debe cambiar es el modo de ejercerlo y el reparto del mismo. Por lo que debemos encontrar soluciones que combinen el afecto y la ternura en los cuidados, con un sistema de protección social donde, el cuidado, sea valorado como un derecho social para el individuo que lo necesita, reconocido como un trabajo por quién lo realiza y esté exento de desigualdades basadas en presupuestos de género, ya que la mujer generalmente adquiere el cuidado de la persona dependiente.

CÓMO SACAR FUERZAS

Los sentimientos de bienestar psicológico y de cómo percibimos nuestra calidad de vida en el cuidado de una persona dependen de muchos factores.

La dedicación en las tareas del cuidado por parte del cuidador, puede producir consecuencias en la salud física y psíquica, sino tenemos atención en factores como:

  • Una adecuada salud
  • Independencia para realizar actividades que componen el cuidado personal (lavarse, vestirse..)
  • El anejo del entorno (manejar el dinero, hacer las tareas...)
  • Adecuadas relaciones con las personas que nos rodean
  • Actitud abierta ante la vida.
  • Participación en la sociedad.
  • Autorrealización
  • Optimismo realista y compromiso con la vida.

 Disfrutar de las cosa que hacemos, hacerlas con entusiasmo y energía es una buena receta y nos sirve para aliviar la tristeza.

 La realización de actividades agradables:

  • Mejora la salud
  • Contribuye al mantenimiento de habilidades funcionales
  • Potencia el contacto con otras personas.
  • Mantiene y mejora la capacidad mental
  • Propicia un pensamiento positivo.

En ocasiones a pesar de utilizar estos consejos necesitamos sacar fuerza cuando uno no las tiene ante situaciones de agotamiento y máxima alerta que experimenta el cuidador en el día a día.

CONSEJOS ANTE SITUACIONES QUE NOS DESBORDAN

1. Sacar fuerzas cuando uno no las tiene:


Hace referencia a aquellos momentos a lo largo de tu vida personal en los que flaquean las fuerzas y sabes que has de seguir luchando por el bien de tu recuperación. Respecto a esas situaciones ¿te cuesta salir adelante? ¿Cómo positivizas la situación? ¿Te ayudaría tratar de sacar lo positivo de las cosas? ¿Por qué no pruebas a ver el lado positivo de cada situación negativa?

Aquí te proponemos un ejemplo.

Negativo: No me gustaría tener que ir esta noche a esa maldita fiesta!!

Positivo: Puedo conocer gente interesante, seguro que disfruto charlando con la gente.

2. Dejar de ser una víctima:


Hace referencia a la actitud de autocompasión y la valoración de las situaciones como una carga insoportable de sufrir. Se refiere a la tendencia auto derrotista de valorar los problemas y momentos difíciles a lo largo de tu vida personal de forma que te sientes una víctima del problema. Actitud que no te ayuda a solucionar el problema sino que te hunde aún más y no te deja seguir avanzando. Respecto a esta actitud ¿te merece la pena seguir manteniéndola? ¿Cómo podrías ser más efectivo para resolver el problema? ¿Te ayudaría tratar de buscar una solución y valorar esa situación como un reto a superar? ¿Por qué no pruebas a ver la forma más eficaz de solucionar el problema?

Aquí te proponemos un ejemplo.

Negativo: Estoy indignado porque mi marido aún no se ha pronunciado sobre mi por si necesito ayuda.

Positivo: Merezco una ayuda. Si él no me lo dice seré yo quién se lo demanda. Al fin y al cabo él pensará que sino le he dicho nada es porque no lo necesito.

3. Preocuparse de sí mismo:


Hace referencia a la actitud de autocompasión y la valoración de la vida como si fueras el ombligo del mundo, asumiendo una visión particular, egoísta y pesimista de las cosas. Se refiere a la tendencia egocéntrica de valorar los problemas y momentos difíciles a lo largo de tu vida personal de forma que te sientes el único centro del universo y como Atlas, eres incapaz de soportar el peso del mundo sobre tus hombros. Actitud que no te ayuda a solucionar el problema sino que te hunde aún más, te hace mirar al pasado y compadecerte de ti mismo y no te deja seguir avanzando. Respecto a esta actitud ¿te merece la pena seguir manteniéndola? ¿Cómo podrías ser más efectivo para resolver el problema? ¿ te ayudaría tratar de buscar una solución y valorar esa situación como una oportunidad para cambiar el rumbo de tu vida? ¿Por qué no pruebas a dejar de pensar en el pasado y ver la forma más eficaz de plantear un cambio positivo en tu existencia?

Aquí te proponemos un ejemplo.

Negativo: He perdido mi vida cuidando de mi padre, nunca me ha sucedido nada bueno.

Positivo: Hoy es el primer día de mi proyecto de vida futura. Me merezco un cambio positivo en mi vida. Me voy a conceder un pequeño descanso.

4. La imagen de uno mismo:


Hace referencia a la actitud de negativa y derrotista respecto a la valoración de tus propias capacidades, con las que te ves limitado y sin cualidades que ofrecer en determinadas situaciones. Se refiere a las consecuencias de una baja autoestima que no te permiten seguir desarrollándote como persona. Actitud que no te ayuda en absoluto y no te deja seguir avanzando. Respecto a esta actitud ¿te merece la pena seguir manteniéndola? ¿Cómo podrías ser más efectivo para crecer como persona? ¿Te ayudaría tratar de valorar tus cualidades y aceptar tus limitaciones, planteándote metas realistas? ¿Por qué no apruebas a tu persona en conjunto con tus cualidades y defectos y tratas de apreciarte más a ti mismo?

Aquí te proponemos un ejemplo.

Negativo: Me asusta pensar en tener que responsabilizarme sola del cuidado de mi hijo, seguro que me equivoco en algo.

Positivo: He preparado bien mi trabajo, me he informado, he acudido a instituciones. Sé lo que tengo que hacer y sino se lo que hacer en algún momento preguntaré, al fin y al cabo nadie es perfecto

5. Evita las frases negativas:


Hace referencia a las ideas anticipatorias de desastre y fracaso personal actitud de negativa y derrotista respecto a la valoración de tus propias capacidades, con las que te ves limitado y sin cualidades que ofrecer en determinadas situaciones. Se refiere a las consecuencias de una manera incorrecta de pensar que no te permite seguir desarrollándote como persona. Actitud que no te ayuda en absoluto y no te deja seguir avanzando. Respecto a esta actitud ¿te merece la pena seguir manteniéndola? ¿Cómo podrías ser más efectivo para crecer como persona? ¿Te ayudaría tratar de valorar tus cualidades y aceptar tus limitaciones, planteándote metas realistas? ¿Por qué no apruebas a tu persona en conjunto con tus cualidades y defectos y tratas de apreciarte más a ti mismo? ¿Por qué no aprendes a autocontrolar y modificar esos pensamientos erróneos?

Aquí te proponemos un ejemplo.

Negativo: “Tengo miedo”, “todo me sale mal”.

Positivo: “Estoy tranquilo y relajado”, “todo va a salir bien”.

6. Utiliza las frases en el presente:


Hace referencia a la actitud de esconderse de los problemas, de comportarse como el avestruz. Actitud que no soluciona los problemas, sino que te paraliza, no es eficaz y encima no te permite seguir desarrollándote como persona. Respecto a esta actitud ¿te merece la pena seguir manteniéndola? ¿Cómo podrías dejar de ser avestruz? ¿Te ayudaría tratar de plantearte el problema “aquí y ahora “? ¿Por qué no pruebas a solucionar los problemas según se van presentando, para evitar complicarte aún más la vida después?

Aquí te proponemos un ejemplo.

Negativo: “Cuando supere esta situación, estaré más tranquilo”

Positivo:” Estoy más tranquilo, porque estoy superando esta situación”.

7. Repítete tus nuevos pensamientos positivos:


Hace referencia a la necesidad de ser positivo ante todo, la positividad como el eje fundamental de tu existencia, desterrando ideas anticipatorias de desastre y fracaso personal, las actitudes negativas y derrotistas respecto a la valoración de tus propias capacidades. Se refiere a las consecuencias positivas de una manera correcta de pensar que te permite desarrollarte como persona. Actitud que te ayuda a seguir avanzando. Respecto a esta actitud ¿te merece la pena trabajar por conseguirla? ¿Cómo podrías potenciarla para ser más efectivo y crecer como persona?¿ te ayudaría esta actitud a valorar más tus cualidades y aceptar tus limitaciones de forma realista? ¿Por qué no pruebas a ponerla en práctica?

Aquí te proponemos un ejemplo.

Potencia y cuida tus mensajes mentales.

Vigila tus pensamientos negativos, no dejes que te venzan.

Si alguien ama a una flor y no existe más que un ejemplar en millones y millones de estrellas, este es motivo suficiente para que ese alguien se sienta feliz cuando la mira. (Ade Sait- Exuperi. El Principito 1985:33)

8. Identifica y cambia tus pensamientos erróneos


La dureza de la cotidianidad de cuidar puede llevar a la aparición de pensamientos y sentimientos erróneos. 

Son erróneos porque:

  • No se corresponden necesariamente con la realidad objetiva. 
  • Nos provocan un malestar desproporcionado. 
  • Juegan en contra del bienestar cotidiano de los cuidadores y de su propia salud. 
  • Dificultan realizar adecuadamente las tareas propias de los cuidados. 
  • Dificultan la toma de decisiones acertadas y su adecuada ejecución. 

1. Ante la aparición de estos pensamientos, debemos:

  • Ser conscientes de que la mayoría de las veces no se corresponden con la realidad objetiva de nuestra situación. Buena muestra de ello es que la mayoría de cuidadores los experimenta independientemente de sus circunstancias. 
  • Tener presente que las consecuencias de no atajar estos pensamientos pueden tener importantes impactos en nuestra cotidianidad y en nuestra salud.
  • Conocer, adoptar y aplicar medidas eficientes de autocuidado. 
  • Hacer uso de todos los recursos de apoyo y ayuda disponibles para cuidarnos y para que nuestro familiar sea cuidado.

2. Qué son los pensamientos erróneos

Son aquellos pensamientos y sentimientos perjudiciales que no se corresponden con la realidad objetiva de la situación que los genera y que aparecen de forma constante u obsesiva.

Algunos factores tienen especial protagonismo en generar la aparición de pensamientos erróneos:

  • La elevada autoexigencia sobre la calidad de los cuidados.
  • Las preocupaciones por nuestro futuro y el de nuestro familiar.
  • La incertidumbre propia de los contextos de cuidado. 
  • Bajos estados de ánimo.
  • Falta de apoyos para prestar los cuidados.

Los síntomas que provoca la aparición de pensamientos erróneos suelen ser:

  • Tristeza.
  • Preocupaciones intensas y recurrentes.
  • Estados frecuentes de mal humor prolongado.
  • Enfados sin motivo aparente.
  • Sensibilidad elevada ante problemas poco importantes.
  • Sentimientos de culpa.
  • Insatisfacción con nuestra labor de cuidadores.

En todo contexto, debemos aplicar los siguientes consejos ante la aparición de estos pensamientos:

  • Estar alerta ante cómo nos sentimos. Si sabemos que pueden aparecer estos pensamientos, los identificaremos en cuando se muestren.
  • Expresar cómo nos sentimos ayuda a aliviar la intensidad de estos problemas. Podremos hacerlo con amigos, familiares o profesionales.
  • En ocasiones, ante un sentimiento provocado por una situación concreta, alejarnos de la situación nos permitirá relativizarla y evaluar la importancia real de ésta.
  • Contrastar los pensamientos y sentimientos con la realidad de la situación.
  • Ser excesivamente exigentes con nosotros mismos juega en nuestra contra. Exijámonos en la medida que podamos responder. Abandonemos las demandas excesivas.
  • ¿Por qué nos sentimos culpables? ¿No estamos cuidando bien a nuestro familiar? Entonces sintámonos contentos y satisfechos por la gran labor que estamos realizando.
  • Cuanto más apoyo recibamos en nuestras tareas, menores serán  los sentimientos y pensamientos negativos y mejor nuestro estado  de ánimo. Todo apoyo que podamos recibir es imprescindible.
  • El ejercicio físico y la actividad es muy importante para afrontar  estados de esta naturaleza.
  • Descansar adecuadamente.

Pensamientos erróneos sobre el Autocuidado

  • Es egoísta cuidar de mi mismo y atender mis necesidades.
  • No me hace falta pedir ayuda para cuidar. Yo puedo con todo.
  • Yo soy el único responsable del bienestar de mi familiar con dependencia.
  • Si yo no hago las tareas que hay que hacer, nadie las hará.
  • Nadie cuida tan bien de mi familiar como yo mismo.

Estos pensamientos son erróneos e inadecuados por los siguientes motivos:

  • No es egoísta cuidar de uno mismo. Cuidarse significa también cuidar mejor a nuestro familiar y no comprometer nuestro futuro a las consecuencias problemáticas que implican las tareas propias de los cuidadores.
  • El cuidador principal no tiene por qué enfrentar solo a todos los problemas que aparecerán como consecuencia de los cuidados al familiar. Nadie es un superhombre o una supermujer y toda la ayuda que podamos aprovechar sólo conllevará beneficios para todos los implicados en un contexto de cuidados.
  • Una carga excesiva de responsabilidades no es saludable ni asumible a largo plazo. Distribuir las responsabilidades sobre todos los aspectos que implica cuidar a un familiar es necesario y positivo.
  • A buen seguro el bienestar de su familiar en situación de dependencia le importan a mucha gente. Seguramente, estas personas estén felices de ayudarle en los cuidados y sentirse también protagonistas del bienestar de su familiar.

Sentimientos de culpa 

La culpa aparece cuando nos sentimos responsables de una realidad no deseada por interpretar que ha sido provocada por nuestra acción o nuestra omisión.

  • Los sentimientos de culpa se derivan de nuestro análisis e interpretación de nuestra realidad y lo que sucede en ella. 
  • Si alguna de las siguientes frases coincide con su forma de pensar o de sentirse, intente evaluar cómo se ajusta a la realidad de su situación particular. 
  • Creemos que podemos dar más de lo que estamos dando. 
  • Creemos que nuestro familiar se merece más atenciones de las que prestamos. 
  • Cuando dedicamos tiempo a nosotros mismos. 
  • Dudamos mucho acerca de decisiones que hemos adoptado y ello nos genera angustia. 
  • Queremos huir de los cuidados y de nuestro papel como cuidadores
  • Hemos reaccionado mal ante alguna situación
  • Hemos discutido o han surgido conflictos con el familiar cuidado o en el entorno familiar
  • Descuidamos otras obligaciones para prestar los cuidados al familiar
  • Nuestro familiar con dependencia nos exige demasiado

El gasto de energía focalizado en sentimientos de culpabilidad que experimenta una persona con estos sentimientos es muy elevado. 

Es un sentimiento muy dañino y destructivo que:

  • No nos permite apreciar nuestra calidad y capacidades como cuidadores. 
  • No permite ver la mejoría que puede experimentar nuestro familiar como consecuencia de nuestros cuidados. 
  • No nos permite sentirnos satisfechos con la labor que estamos realizando.

Podemos identificar que nos relacionamos menos de lo que lo deseamos o, por debajo de nuestro grado de necesidad si pensamos

  • Tengo ganas de pasar tiempo con amigos y familiares pero no me apetece salir de casa para ello.
  • Hace más tiempo que no veo a mis familiares y amigos del que era habitual.
  • Salir y disfrutar de las relaciones sociales me genera sentimientos de culpabilidad.
  • No quiero ver a la gente porque ellos no tienen por qué escuchar mis problemas.
  • No merece la pena ver a otros porque no entienden mi situación.
  • Comparto cosas en común con muy pocas personas e incluso con nadie.
  • Exponerme a relacionarme con otros me hace sentirme aún más incomprendido y agranda mi pena y mi dolor.

 

Ahora estás en camino para poner una nueva cara al mundo.

Tienes ganas de disfrutar de todos los pequeños detalles que te rodean. Sólo hay una vida, ¿porqué vivir triste? Los pensamientos positivos te animan. ¿Cómo ponerlos en funcionamiento? Concéntrate en las cosas buenas que tienes. Experimenta sensaciones agradables (como la sonrisa de un bebé, el olor de una flor, ver un amanecer, tu cariño a un amigo o a tus padres, darle la mano a alguien que lo necesita, etc.)

Cuídate. Si te incitan a las drogas o al alcohol o a cualquier cosa perjudicial para tu cuerpo y/o tu mente, piensa que eso no te hará feliz y si en cambio te destruirá.

Recuerda una y otra vez que la felicidad está en ti. Busca el deporte, la comida sana, buenos amigos, haz algo bueno por ti y por los demás. Piensa continuamente en tus sueños y en cómo cumplirlos. 

 

 

 

 

 

 

 

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