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Aprendiendo a pedir ayuda y decir que no

Poniendo límites al cuidado: aprendiendo a pedir ayuda y decir que no.

¿Cuándo poner límites al cuidado?

Cuando la persona que recibe los cuidados:

  • Culpa al cuidador por errores que éste comete de forma involuntaria. 
  • Finge síntomas para captar más atención. 
  • Hace reproches a los cuidadores cuando estos ponen límites razonables a sus peticiones. 
  • Culpa a otros de problemas causados por ellos. 
  • Rechaza ayudas que facilitarían las tareas de cuidado 
  • Empuja o golpea a los cuidadores. 
  • Origina un gasto económico injustificado a la familia (por ejemplo, en llamadas de teléfono). 
  • Se niega a gastar su dinero en servicios necesarios (por ejemplo, contratar a una persona para que la cuide). 
  • Pide más ayuda de la necesaria. 

 

Cuando el cuidador proporciona  atenciones superiores a las necesarias, teniendo en cuenta las limitaciones del familiar, es importante decir NO cuando nos demanda una atención desproporcionada. 

Muchas veces, estas demandas excesivas se producen de forma tan gradual que los cuidadores apenas llegan a darse cuenta de ello. 

Sólo son conscientes de que se sienten continuamente molestos y frustrados con la persona a quien cuidan, pero sin comprender las razones por las que se sienten así. 

Recomendaciones: No haga nada que él pueda hacer por sí mismo.

Ejemplos:

  • Se despierta por la noche y le pide ayuda más de lo necesario
  • Rechaza ayudas que facilitan el cuidado: (sillas, andadores,…)
  • Si continuamente, o en ocasiones le culpa al cuidador de su situación…
  • Muestras constantes de irritabilidad y agresividad

Estas son algunas de las situaciones que entre otras pueden darse.

Si usted se siente identificado, procure no acceder a todas sus peticiones  y mucho menos se sienta mal por no haber cedido a su voluntad.

 ¿PORQUÉ DECIR QUE NO? LA NECESIDAD DE PONER LÍMITES AL CUIDADO

Saber decir no, es importante para mantener nuestra autoestima, ya que...

  • Rechazar peticiones implica ser capaz de decir “no” cuando se quiera hacerlo sin sentirse mal por ello.
  • Tenemos derecho a decir “no” a peticiones poco razonables y a peticiones que, aunque sean razonables, no queremos acceder a ellas.

Razones por las que decir no es importante:

  • Ayuda a no implicarse en situaciones en las que después lamentaríamos habernos comprometido.
  • Ayuda a evitar circunstancias en las que sentimos que se aprovechan de nosotros o que nos manipulan.
  • Nos permite tomar nuestras propias decisiones

Aprender a decir no

Puntos a tener en cuenta:

  • Antes de rechazar una petición hay que asegurarse de que entendemos lo que nos piden.
  • Los rechazos de peticiones deben acompañarse de razones y no de excusas. Una excusa puede convertirse en una trampa (ej. mañana ya iremos…)
  • Tener en cuenta que el cariño no implica necesariamente una ayuda constante o excesiva, o que es más fácil acceder a la petición que enfrentarnos a un posible enfado o reacción desagradable.

Recomendaciones

  • Decir "no" con seguridad.
  • Razonar SIEMPRE el porqué de la negativa.
  • Tener en cuenta los sentimientos de la persona que recibe la negación, sin sentirse culpable por decir "no".
  • Tener en cuenta que tenemos el derecho a decir “no”
  • Dar (adecuadamente) prioridad a nuestras necesidades, opiniones y deseos no es una manifestación de egoísmo, sino de responsabilidad, autoestima y madurez.
  • Decir "no" cuando lo consideramos justo o necesario es la mejor forma de comprobar en qué medida se nos valora y se nos quiere por cómo somos en realidad.
  • Permitámonos verificar que nuestras negativas no sólo no rompen vínculos con los demás, sino que plasman un compromiso de sinceridad, respeto (por los demás y por nosotros mismos), responsabilidad y autenticidad.
  • La confianza se fortalece cuando el diálogo y la interacción no se sustentan en falsos asentimientos y condescendencias.
  • Si ejercemos nuestro derecho a decir "no", podremos pensar que los demás hacen lo propio, y asentaremos una comunicación más fiable, veraz y fluida.
  • No nos sintamos culpables por decir "no".

TÉCNICAS PARA DECIR “NO”

El disco rayado

Consiste en repetir un mensaje hasta que ya no pueda ser ignorado ni descartado. Se utilizarán ciertas palabras una y otra vez en fases distintas de la conversación, fortaleciendo así la parte principal del mensaje e impidiendo que nuestro interlocutor se salga por la tangente desviándose del asunto central de la conversación.

(Sí, pero… Sí, lo sé, pero mi punto de vista es… Estoy de acuerdo, pero… Sí, pero yo decía… Bien, pero todavía no me interesa).  

EJEMPLOS:

— ¿Me vas a ayudar o qué?

No, simplemente no voy a hacerlo porque no necesitas ayuda

— Venga, intenta hacerme el favor de ayudarme. 

Ya, pero no quiero, ni debo hacerlo porque realmente hacerlo por ti no te ayuda.

— Le diré a papá que no me quieres ayudar y necesitaba ayuda.

No me importa lo que piensen los demás, no quiero ayudarte porque no debo hacerlo.

 El banco de niebla

Cuando alguien se comporta de forma agresiva, tiende a esperar disconformidad y se lanza a hablar sin escuchar a nadie. El “banco de niebla” se utiliza para poder frenarle mediante una respuesta inesperada. Es una forma de evitar la confrontación directa, dándole la razón en parte y, a la vez, manteniendo la integridad y el punto de vista propio.

Aparenta ceder terreno sin cederlo realmente, reconociendo cualquier verdad contenida en las declaraciones. Muéstrese de acuerdo con el argumento de la otra persona pero no consienta en cambiar de postura 

- convenir con parte de la afirmación Ej. “como me dejas así con la de cosas que he hecho por ti” “es verdad que has hecho muchas cosa por mi” 

- convenir con la posibilidad Ej. “eres un egoísta” “puede que a veces me porte de forma egoísta”-

- convenir en principio Ej. “Deberías...”  “lo pensaré 

EJEMPLOS:

 —Ayúdame

— (Banco de Niebla) Sí es verdad podría ayudarte.

—Deberías ayudarme

— (Banco de Niebla) Sí, tal vez si hago algo más tarde

—Ayúdame, deja lo que estás haciendo.

— (Banco de niebla) Sí, a lo mejor me decido por ayudarte más tarde.

 El acuerdo viable

Significa dar a cada persona un espacio de maniobra suficiente para poder llegar a una solución lo más conveniente posible para todas las partes.

Esto supone, que cada parte deberá ceder algo de terreno, pasando de una postura extrema a otra intermedia. En realidad, significa la búsqueda de una tercera alternativa de una salida a la negativa

EJEMPLO:

— ¿Me ayudas, ya?

— ¿Qué te parece si te dedicas a lo que estás haciendo y luego te ayudo en lo que no puedas realizar? Yo tengo mucho trabajo que hacer, Vamos a tratar de poner cada uno más atención en lo nuestro...

 

Pregunta Asertiva

 Consiste en incitar a la crítica para obtener información que podrá utilizar en su argumentación. (Entiendo que no te guste el modo en que actué la otra noche. ¿Qué fue lo que te molestó exactamente? ¿Qué es lo que te molesta de mí que hace que no te guste? ¿Qué hay en mi forma de hablar que te desagrada?) 

PEDIR AYUDA

  • Cuidar a un familiar no es tarea para una persona sola. 
  • Es necesario contar con la ayuda de personas con las que puedan compartir las responsabilidades del cuidado, pudiendo así tener momentos de respiro y también períodos de descanso más prolongado o vacaciones. 
  • Pedir ayuda no es un signo de debilidad: Es una excelente forma de cuidar de su familiar y de sí mismos. 
  • La ayuda de los demás no siempre sale espontáneamente de éstos: en la mayoría de las ocasiones debe "ganarse". 

Existen creencias erróneas que impiden pedir ayuda:

  • Considerar que es algo que debería salir de los demás.
  • No querer implicar a nadie en el cuidado de su familiar. 
  • Considerar que la responsabilidad de los cuidados principales debe ser exclusivamente suya. 
  • Considerar que las demás personas están muy ocupadas con sus propias vidas y no quieren molestarles o interferir en ellas.
  • Considerar que es un signo de debilidad.
  • Pensar que nadie va a cuidar a su familiar tan bien como ellos. 
  • Fracasos o negativas anteriores

Como pedir ayuda:

Solicitar una autorización 

¿Puedo hablarte un momento? 

Verbalización directa y precisa 

Me gustaría que te quedaras el jueves o el viernes con 

Autoafirmación empática y expresión positiva de la demanda 

De esta forma yo podré salir un poco. Últimamente estoy agotada. 

Comprobar que el interlocutor está realmente de acuerdo en responder a la demanda. 

Si no puedes, dímelo, no me voy a enfadar. 

Podemos usar la técnica del Disco rayado (repetir lo mismo cuantas veces sea necesario), de manera cada vez más amable y cortés) 

Para mí es importante que te quedes con él  mañana y así podré descansar. Sería muy amable por tu parte que te quedases el jueves o el viernes, yo necesito descansar.

Autorrevelación (manifestar sentimientos, pensamientos o comportamientos propios y en primera persona) 

Últimamente estoy agotada y me vendría muy bien que te quedaras. 

Ofrecer un compromiso

 ¿Te viene mal? ¿Qué te parece el sábado? Dime qué día puedes tú. 

Terminar efusivamente 

Muchas gracias. Es un alivio que me ayudes. Menos mal que cuento contigo 

 

Como NO pedir ayuda

De manera agresiva, ya que provoca el rechazo o una respuesta de defensa, por ejemplo: "Carlos, estoy harta de que no tengas en cuenta a papá y de que no me ayudéis. Esto se va a acabar. Yo necesito salir así que vosotros veréis"...puede provocar una respuesta similar a: "Yo también estoy harto de que vengas siempre con lo mismo. Nosotros también hacemos nuestra parte. Si tan harta estás, ya sabes lo que hay“

De manera inhibida, ya que se facilitan al otro los argumentos para rechazar nuestra petición, por ejemplo: "Mira..., si..., iba a pedirte una cosa, pero tampoco es muy importante. A ver si algún día, cuando podáis..., os pudierais quedar con papá. Pero..., vamos... que si no podéis lo entiendo, vaya"...... puede provocar una respuesta similar a: "La verdad es que me gustaría ayudarte pero estoy muy ocupado estos días. Ya te llamaré cuando pueda" 

CUESTIONARIO DE HABILIDADES SOCIALES(Mariana Segura)

Lea cuidadosamente cada situación numerada y elija el comportamiento (a,b,c,d...) que mejor describa su forma de actuar en ella.

Hay una Fiesta. Usted entra con la intención de presentarse. Señale con una cruz el comportamiento que es habitual en usted.

  • Ir directamente, mirar a las personas y decir mi nombre, preguntando a continuación amablemente el suyo.
  • Pensar largo rato como podría acercarme y terminar por no hacerlo.
  • Ir hacia ellos, sin mirarlos directamente y empezar a hablar de otra cosa, sin hacer lo que quería, que es presentarse.

Hay un silencio que usted desea romper iniciando una conversación intrascendente que le permita contactar con la gente y pasar más agradablemente el tiempo.

  • Me es difícil encontrar el modo y el tema de qué hablar y tras pensarlo bastante, me callo y no comienzo ninguna conversación
  • Me es fácil empezar a hablar y encuentro sin casi pensarlo el tema que me permita contactar con la gente.
  • Me cuesta empezar hablar y cuando lo hago me siento nervioso y se nota lo forzado y difícil de la situación.

En las conversaciones superficiales e intrascendentes en las que normalmente participo: Suelo hablar animadamente, como cualquier otro, despertando el interés unas veces y escuchando otras.

  • No se me ocurre nada que decir y lo paso mal por no hablar como cualquier otro.
  • Creo que lo tengo que decir no interesa a los demás y decido callarme.
  • Cuando hablo lo hago de tal forma que aburro a los demás y no resulto ameno ni interesante
  • Hablo pero me pongo colorado, me tiembla la voz o hay algo que siempre da a entender que estoy nervioso.

Conozco personas con las que me gustaría tener más amistad y hablar de temas más personas e íntimos.

  • No se me ocurre nada que lograra ese objetivo de llegar a una conversación y amistad más intima.
  • Pienso en temas que lograrán este propósito pero no veo el momento de sacarlos, me bloqueo y sigo hablando de sosas superficiales.
  • Lo consigo sin problemas, introduciendo en la conversación, y en el momento oportuno, temas que posibilitan mayor confianza e intimidad.
  • Si el otro(s) introduce ese nivel “más personal” yo me siento nervioso y no sé cómo seguir la conversación

En situaciones o momentos en que la conversación se hace más íntima y personal:

  • No logro mantener una conversación personal e íntima, me resulta imposible abrirme hablado de mis cosas y responder adecuadamente a la confianza que da el otro.
  • Me siento bien porque me suelo abrir a los otros y lo hago hablando “largo y tendido” sobre “mis cosas”.
  • Me pongo nervioso o ansioso porque la situación me resulta “embarazosa” y cuando respondo lo hago tenso y sin naturalidad.
  • Me siento bien y hablo sin dificultad sobre sí mismo, mostrando interés por las confidencias del otro u otros.

En una conversación quiero “coger la palabra” para “meter baza” cuando está hablando otro:

  • Sé hacerlo encontrando la forma y el momento oportuno para.
  • Lo intento, pero sin resultado, una y otra vez.
  • Pienso en cómo “cortar el otro” pero no encuentro la forma y acabo esperando a que termine por sí mismo.

Cuando en un tema conversación no me interesa o no tengo mucho que decir sobre él, y desearía cambiar a otro tema:

  • Lo pienso mucho pero no logro “meter baza” con otro tema.
  • Creo que el tema que yo saque no va a interesar y prefiero callarme.
  • Lo hago sin problema consiguiendo que los demás se interesen y sigan “mi” nuevo tema.
  • Saco otro tema pero algo falla porque “cae en el vacío” y no lo siguen los demás.¡

Si tengo que “hablar en público” por mi trabajo, un examen o simplemente porque en una conversación me conversación me constituyo en centro de atención de todos durante un rato:

  • Esto me pone nervioso y afecta mi forma de hablar (tartamudeo, me ruborizo..)
  • Me bloqueo, me callo y si puedo evito la situación.
  • No me importa ni mi afecta y afecta y hablo como si no me observaran.
  • Me pongo un poco nervioso pero logro hacerlo bien.¡

Si Tengo que pedir una información (horarios de trenes, documentos, etc.…)

  • Lo pido sin pensarlo dos veces y no me cuesta el hacerlo.
  • Lo pienso mucho, lo voy dejando y si puedo, evito el hacerlo.
  • Me acerco y lo pido pero noto que me pongo tenso y “lo paso mal”.

Si estoy en un grupo y tengo que pedir un favor (dinero, ayuda…)

  • Casi nunca lo pido y me las arreglo solo “como pueda”.
  • Me propongo hacerlo “no sé cómo” y termino por no intentarlo.
  • Para pedir el favor me preparo mucho, doy muchas explicaciones y me siento culpable se que me ayuden.
  • Expongo el motivo claramente y pido lo que necesito admitiendo que digan sí o no a mi petición.

Cuando creo que se da una situación injusta y que yo tengo derecho a pedir que cambie (puesto de trabajo, sueldo…)

  • Exijo mis derechos sin agresividad pero con seguridad en lo correcto de mi petición
  • Sé que tengo derecho pero no me atrevo a exigirlo.
  • Intento exigir mis derechos pero me “achico” o lo hago mal y no consigo nada.
  • Lo pienso mucho y cuando al fin una situación me hace saltar me descontrolo y me “paso” agresivamente.

Si me piden algo que yo no debo o no quiero hacer (un trabajo extra, dinero, “salir con alguien”,…)

  • Sé decir que no, sin ofender ni dar excusas falsas.
  • No me atrevo a decir que no y hago cosas que no querría.
  • Para decir que no tengo que inventar excusas convincentes.
  • Me siento culpable aunque sé que tengo derechos y razones para decir no.

Si no estoy de acuerdo con alguien:

  • Me “trago” mis opiniones sin atreverme a expresar otra postura.
  • Sé criticarlo sin agresividad y adecuadamente y no me supone problema al hacerlo.
  • O no digo nada o me paso exagerando el error provocando un incidente violento.

Si pretendo acercarme a otro/ s para expresar un afecto o elogio, llamar por teléfono a un conocido o proponerle salir o hacer algo juntos:

  • Trato de hacerlo, pero lo hago de tal forma que los resultados suelen ser malos.
  • Me cuesta mucho y casi nunca soy yo quien avanza para acercarse a la gente.
  • Es algo que hago con gusto y facilidad consiguiendo buenos resultados. En la respuesta positiva de los otros.

El hacer una caricia, broma o cualquier otro acercamiento y contacto físico hacia alguien que me agrada:

  • Es algo que me resulta muy difícil y no suelo hacerlo espontáneamente.
  • Lo hago sin pensar siempre que la situación me parece adecuada y lo deseo.
  • Quisiera hacerlo con “naturalidad” y con frecuencia, pero si lo intento lo paso mal y me noto forzado y tenso.

Si siento agresividad, desagrado, decepción y otro efectos negativos hacia alguien:

  • Le expreso lo que siento “sin pasarme” ni callarme.
  • Trato de expresarlo pero me descontrolo y digo o hago cosas que no quería.
  • No soy capaz de expresarle lo que siento.

Si alguien me expresa afecto, admiración o el deseo de una relación estrecha:

  • Me bloqueo, no sé qué responder y deseo huir de la situación.
  • Respondo adecuadamente con un sí o un no según mis deseos y actitud hacia esa persona.
  • Con mi respuesta pongo una distancia o freno a otra persona, aunque nos sea mi intención.

Si alguien me hace una caricia, broma o contacto físico:

  • Me quedo como “enverado” sin poder responder.
  • Me distancio automáticamente aunque no lo desee expresamente.
  • Respondo adecuada y “naturalmente” según mis deseos y actitudes hacia esa persona.

Si expresan agresividad, desagrado, decepción u otro sentimiento hacia mi:

  • No respondo como quisiera, lago me bloquea y solo después se me ocurre “lo que debía haber dicho o hecho”.
  • Respondo con “descontrol” diciendo o haciendo lo que no deseo o debo hacer.
  • Me quedo satisfecho por decir o hacer aquello que expresa adecuadamente lo que quiero responder ante esa persona.

En situaciones en que desearía y sería adecuado actuar informal y espontáneamente (bailar, cantar, gastar bromas, jugar.)

  • Lo hago sin pensarlo y disfruto de la situación sin preocuparme de los demás.
  • No me atrevo a hacerlo aunque desee y vea que los demás a mí alrededor actúan “envidiablemente”.
  • Tras pensarlo bastante me meto en la acción como los otros, pero algo me impide disfrutar y sigo tenso y pendiente de lo que piensan de mí.